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miércoles, 11 de mayo de 2011

Aprovecha este Momento




Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400 pesos.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro. Cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado. ¿Qué harías? Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco; su nombre es tiempo. Cada mañana, este banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso. Ese banco no arrastra saldos de un día a otro; no permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tu eres el que pierdes.

No puedes dar marcha atrás. No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy. Por tanto, mi consejo es que debes invertir de tal manera, que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito. El reloj sigue su marcha; consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso.

Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbro a un bebé prematuro.

Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.

Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse.

Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren...

Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente.

Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas.

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo...

Y recuerda que el tiempo no espera por nadie.





lunes, 21 de marzo de 2011

Las Tres Rejas

El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo:
- Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia.
- ¡Espera! – lo interrumpió el filósofo –
- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Las tres rejas?
- Sí. La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
- No; lo oí comentar a unos vecinos.
- Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿Es bueno para alguien?
- No, en realidad no. Al contrario…
- ¡Vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
- A decir verdad, no.
- Entonces, - dijo el sabio sonriendo – si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Por eso hagamos lo mismo con aquellas cosas pasadas que muchas veces nos torturan, sepultémoslas en el olvido, porque El Señor ya hizo lo mismo.



No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
FILIPENSES 3:12-14

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miércoles, 2 de febrero de 2011

La Perfección de Dios

En Brooklyn, New York, hay una escuela para niños de lento aprendizaje. Algunos pasan ahí la totalidad de su vida escolar, mientras que otros son enviados a escuelas convencionales. En una cena que tuvo lugar en la escuela, el padre de Robert, uno de estos niños, dio un discurso que jamás podrán olvidar quienes lo escucharon.

“¿Dónde está la perfección en mi hijo Robert? Toda la obra de Dios está hecha a la perfección. Pero mi niño no puede entender cosas que otros niños entienden. Mi niño no puede recordar hechos y figuras que otros niños recuerdan. ¿Dónde está pues la perfección de Dios? “

La audiencia quedó atónita ante esta pregunta, formulada por un hombre que se veía angustiado. “Yo creo – continuo – que cuando Dios permite que vengan al mundo niños así, su perfección radica en la forma como los demás reaccionan ante ellos”.

Luego contó una historia acerca de su hijo. Una tarde, los dos caminaban por un parque donde un grupo de niños estaba jugando béisbol. “¿Crees que me dejaran jugar?”, preguntó Robert. El sabía que su hijo no era un atleta y que los demás no lo querrían en su equipo, pero entendió que le llamaba la atención participar en el juego porque estaba seguro de ser como todos los demás.

El padre llamó a uno de los niños y le preguntó si Robert podía jugar. El miró a sus compañeros de equipo y, al no obtener ninguna respuesta, tomó la decisión: “Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en la octava carrera. No veo inconveniente. Creo que puede estar en nuestro equipo, y trataremos de ponerlo al bate en la novena carrera.”

El señor quedó boquiabierto con la respuesta, y Robert sonrió. Quería que lo pusieran en una base; así dejaría de jugar en corto tiempo, justo al final de la octava carrera. Pero los niños hicieron caso omiso de ello. El juego se estaba poniendo bueno, el equipo de Robert anotó de nuevo y ahora estaba con dos outs y las bases llenas. El mejor jugador iba corriendo a base, y Robert estaba preparado para empezar.

¿Dejaría el equipo que Robert fuera al bate, arriesgando la oportunidad de ganar el juego? Sorpresivamente, Robert estaba al bate. Todos pensaron que ese era el fin, pues ni siquiera sabía tomarlo. De cualquier forma, cuando Robert estaba parado en el plato, el pitcher se movió algunos pasos para lanzar la pelota suavemente, de forma que el niño al menos pudiera hacer contacto con ella. Robert falló. Entonces, uno de sus compañeros de equipo se acercó a él y le ayudó a sostener el bate. El pitcher dio unos pasos y lanzó suavemente. Robert y su compañero le dieron a la pelota, que regresó inmediatamente a manos del pitcher. Este podía lanzar la pelota a primera base, ponchando a Robert y sacándolo del juego. En vez de eso, la lanzó lo más lejos que pudo de primera base. Todos empezaron a gritar: “! Robert, corre a primera, corre a primera base!” El nunca había corrido a primera base, pero todos le indicaban hacia dónde debía hacerlo.

Mientras Robert corría, un jugador del otro equipo tenía ya la bola en sus manos. Podía lanzarla a segunda base, dejando por fuera a Robert, pero entendió las intenciones del pitcher y la lanzó bien alto, lejos de la segunda base. Todos gritaron: “!corre a segunda, corre a segunda base!” Robert corrió, y otros niños corrían a su lado y le daban ánimos para continuar.

Cuando Robert tocó la segunda base, el del otro equipo paró de correr hacia él, le mostró la tercera base y le gritó: “!corre a tercera!” Conforme corría a tercera, los niños de los dos equipos iban corriendo junto a él, gritando todos a una sola voz: “! Robert, corre a cuarta!” Robert corrió a cuarta y paró justo en el plato de home, donde los dieciocho niños lo alzaron en hombros y lo hicieron sentir un héroe: había hecho una gran carrera, había ganado el juego por su equipo.

“Aquel día – dijo el padre de Robert, con lágrimas rodando por sus mejillas-, esos dieciocho niños mostraron con un gran nivel la perfección de Dios”

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martes, 18 de enero de 2011

Con el Tiempo

Con el tiempo...
comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo...
te das cuenta que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo...
te das cuenta que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo...
entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo...
aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo...
aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.

Con el tiempo...
comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo...
te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo...
te das cuenta que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo...
te das cuenta que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados.

Con el tiempo...
aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo...
comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen, ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo...
te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo...
aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo... ante una tumba... ya no tiene ningún sentido.

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jueves, 6 de enero de 2011

El Perrito Cojo

El dueño de una tienda estaba poniendo en la puerta un cartel que decía: “Cachorros en venta”. Como esa clase de anuncios siempre atrae a los niños, de pronto apareció un pequeño y le preguntó:

- ¿Cuál es el precio de los perritos?
El dueño contestó:
- Entre cinco y diez mil pesos.

El niñito se metió la mano al bolsillo y sacó unas monedas.

- Sólo tengo dos mil pesos. ¿Puedo verlos?

El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió una perra seguida por cinco perritos, uno de los cuales se quedaba atrás. El niño inmediatamente señaló al cachorrito rezagado.

- ¿Qué le pasa a ese perrito? – Preguntó

El hombre le explicó que el animalito tenía la cadera defectuosa y cojearía por el resto de su vida. El niño se emocionó mucho y exclamó:

- ¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!

Y el hombre replicó:
- No, tú no vas a comprar ese cachorro. Si realmente lo quieres, yo te lo regalo.

El niñito se disgustó y, mirando al hombre a los ojos, le dijo:

- No, no quiero que usted me lo regale. Creo que vale tanto como los otros perritos, y le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis dos mil pesos ahora, y quinientos pesos cada mes, hasta que lo haya pagado todo.

El hombre contestó:
- Hijo, en verdad no querrás comprar ese perrito. Nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros.

El niñito se agachó y levantó su pantalón para mostrar su pierna izquierda, retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:

- Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.

El hombre se mordió el labio y, con los ojos llenos de lágrimas dijo:
- Hijo, espero que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú.


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martes, 28 de diciembre de 2010

El Anca de un Caballo Romano

El ancho de las vías del ferrocarril en los Estados Unidos es de 4 pies y 8.5 pulgadas. Es una magnitud bastante extraña. ¿Por qué se usa precisamente esa medida? Porque así es como se hace en Gran Bretaña, y las primeras vías férreas en Norteamérica fueron construidas por los ingleses.

¿Por qué los ingleses usaban esa magnitud? Porque los primeros ferrocarriles fueron construidos por las mismas personas que habían construido los antiguos tranvías, y esa era su medida.

¿Y Por qué usaban tal cifra? Porque se valían de las mismas plantillas y herramientas que se empleaban para construir los carruajes. Esa era la distancia entre las ruedas.

¿Y Por qué era esa exactamente la magnitud de la distancia entre las ruedas? Porque si hubiesen usado otra medida cualquiera, los carruajes se habrían hecho pedazos en algún viejo camino inglés, ya que esa es la distancia entre los surcos (huellas dejadas por las ruedas de un carro)

¿Quién construyó esos viejos caminos? Las primeras carreteras de larga distancia en Europa, y específicamente en Inglaterra, fueron construidas por el Imperio Romano, para el paso de sus legiones.

¿A qué se deben los surcos en dichos caminos? Los carros de guerra de las legiones romanas formaron, con el paso del tiempo, los surcos iniciales, que los otros tuvieron que imitar después para no destruir las ruedas de sus carruajes. Todos los carros del Imperio romano tenían el mismo espacio entre las ruedas, equivalente al tamaño de las ancas de dos caballos.

Entonces, el ancho de las vías férreas en Estados Unidos deriva de las especificaciones originales de los carros de guerra romanos.

Pero hay algo más. Las naves espaciales tienen, a los lados del tanque de combustible principal, dos grandes cohetes. Son los llamados SRB, Solid Rocket Boosters, construidos por Thiokol en su fábrica de UTA. Los ingenieros que los diseñaron habrían preferido hacerlos un poco más anchos, pero no fue posible. Los SRB han de ser enviados por tren desde la fábrica hasta el lugar de lanzamiento de la nave. La línea férrea pasa por un túnel en las montañas, y si los cohetes fueran más anchos simplemente no cabrían. Así, el diseño de los cohetes impulsores de las naves que viajan al espacio fue determinado hace dos mil años por el tamaño de las ancas de los caballos romanos.


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viernes, 24 de diciembre de 2010

El Águila que Nunca Fué

Un guerrero indio encontró un huevo de águila en el tope de una montaña, y lo puso junto con los huevos que iban a ser empollados por una gallina. Cuando el tiempo llegó, los pollitos salieron del cascarón, y el aguilucho tambien. Después de un tiempo, aprendió a cacarear al escarbar la tierra, a buscar lombrices y a subir a las ramas mas bajas de los árboles, exactamente como todas las gallinas. Su vida transcurrió creyendo que era una gallina.

Un día, ya vieja, el águila estaba mirando hacia arriba y tuvo una visión magnífica. Un pájaro majestuoso volaba en el cielo abierto como si no necesitase hacer el más mínimo esfuerzo. Impresionada, se volvió hacia la gallina más próxima y le preguntó:

- ¿Qué pájaro es aquel?
La gallina miró hacia arriba y respondió:

- ¡Ah! Es el águila dorada, reina de los cielos. Pero no pienses en ella: tu y yo somos de aquí abajo.

El águila no miró hacia arriba nunca más y murió creyendo que era una gallina, pues así había sido tratada siempre.


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domingo, 19 de diciembre de 2010

El Sabio de Egipto

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de el Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.


- ¿Dónde están sus muebles? -preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó:

- ¿Y dónde están los suyos...?

- ¿Los míos? -se sorprendió el turista- ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

- Yo también... -concluyó el sabio- La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices. El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.


1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste.

2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.

3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.

4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.

5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.

6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.

7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.

8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.

9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a tu casa en el Cielo.

10. Dios no te preguntará a cuántas personas enviaste este mensaje; te preguntará si te dio vergüenza hacerlo



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domingo, 13 de diciembre de 2009

EL LADRILLAZO

Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar último modelo cuando de repente sintió un estruendoso golpe en la puerta, y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto. Trancó los frenos, dio un brusco giro de 180 grados y regresó a toda velocidad a donde vió salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto. Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia un auto estacionado; le gritó a toda voz: ¿Qué rayos fue eso?¿Quién eres tu? ¿Qué crees que haces con mi auto? Y enfurecido casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: !Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte caro! ¿Por qué hiciste eso?


"Por favor, Señor, por favor. Lo siento mucho! no sé que hacer", suplicó el chiquillo." Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía ". Lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado."Es mi hermano"- le dijo. Se descarriló su sillón de ruedas y se cayó al suelo y no puedo levantarlo". Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: "¿Puede usted, por favor; ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mí solito". Soy pequeño.

Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta. Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó en su silla nuevamente sacando su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo especial. Luego de verificar que se encontraba bien, miró; y el chiquillo le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie... "DIOS lo bendiga, señor...y muchas gracias"- le dijo.

El hombre vió como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita. El ejecutivo no reparó la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo; para recordarle el no ir por la vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención. DIOS nos susurra en el alma y en el corazón a travez de su Espíritu Santo. Hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.

Escoge Tú: Escuchar el susurro o ... el ladrillazo.


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sábado, 28 de noviembre de 2009

Cuida tus Palabras

Hay un dicho muy conocido que dice: "El Pez muere por su propia boca". Eso fácilmente indica que los seres humanos debemos tener cuidado con las palabras que salen de nuestra boca, no sea que un día veamos que se nos devuelven. Les presento algunos casos en donde podemos ver esto claramente:

JOHN LENNON
Dijo en una entrevista a una revista Americana: "el Cristianismo va a acabar, va a encogerse, a desaparecer". Dijo además: " Yo no preciso discutir sobre eso, estoy seguro de ello. Jesús fue bueno, pero sus disciplinas muy simples. Hoy, nosotros los Beattles somos más populares que Jesucristo (1966)". Después de haber dicho que los Beatles eran más famosos que Jesús, recibió cinco tiros de uno de sus propios fans.

TANCREDO NEVES




En una ocasión en una campaña política dijo que si obtuviera 500 votos de su partido (PDS), ni Dios lo quitaría de la presidencia... los votos los obtuvo, pero su trono le fue quitado un día antes de su posesión.











EL CONSTRUCTOR DEL TITANIC

El mayor navío de pasajeros de la época fue construido; en el día que entró en alta mar, un periodista le hizo la siguiente pregunta al constructor: "¿Qué tiene que decir en cuestión de seguridad de su navío? a lo cual en tono irónico, le dijo que !Ni Dios podría hundirlo!".


El resultado fue el mayor naufragio de un navío que haya existido, en todo el mundo, hasta hoy.



BON SCOTE

Ex-vocalista de grupo AC-DC en una de sus canciones decía la siguiente frase: "Don't stop me, I'm going down all the way, wow the high way to hell"

(No me lo impida., voy a seguir el camino hasta la entrada del infierno).

Poco después fue encontrado muerto, asfixiado por su propio vomito.








La verdad es que nuestras palabras podrían ser nuestro mayor castigo o nuestra mayor bendición. Con ellas podemos triunfar en la vida o por el contrario, atraer el fracaso.

Por tal razón te dejo un consejo que he encontrado en el libro más maravilloso que pueda existir, La Biblia:

“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningun hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.”
SANTIAGO 3:5
Por eso siempre que vayas a hablar o cuando te enfades, acuerdáte que Dios ha creado todo para su Gloria y frena tu lengua



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